En educación hay mucho material para trabajar sobre la convivencia escolar una de ellas es el libro editado en el año 2012 por el reconocido Enrique Chaux, "Educación, conviencia y agresión escolar" en el cual habla que para mejorar la convivencia escolar, se debe trabajar competencias ciudadanas e implementar estrategias pedagógicas.
Los cuatro tipos de competencias identificadas para colombia (Chaux, Lleras y Velásquez; 2004; Ministerio de educación naciona, 2004; Ruíz-Silva y Chaux, 2005)
1. Competencias emocionales, que son capacidades para identificar y responder constructivamente ante las emociones propias y la de los demás.
2. Competencias cognitivas, que son capacidades para realizar diversos proceso mentales que favorecen la interacción con los demás y el ejercicio de la ciudadanía.
3. Competencias comunitcativas, que son las habilidades que nos permiten entablar diálogos constructivos con los demás, comunicar nuestros puntos de vista, posiciones, necesidades intereses e ideas, en general y comprender aquellos que los demás buscan comunicar.
4. Competencias integradoras, que son aquellas competencias mas amplias y abarcadoras (por ejemplo, manejo de conflictos o deciones morales) que, en la práctica, articulan los conocimeintos, las actitudes y las competencias cognitivas, emocionales o comunicativas.
jueves, 1 de noviembre de 2012
CINCO COMPENTENCIAS CIUDADANAS PARA EL MANEJO DE LOS CONFLICTOS ESCOLARES
Segun el investigador de la Universidad de los Andes, Enrique Chaux, que por cierto es uno de los investigadores egresado de la prestigiosa universidad de Harvard, las competencias ciudadanas son una gran ayuda ahora en las Instituciones Educativas que pasan por momentos de comportamientos inadeacuados de los estudiantes y de sus propios docentes, porque al no saber resolver los conflictos que al interior de la insitución educativa pueden aumentar los conflictos.
¿Qué son las competencias ciudadanas?
Las
competencias ciudadanas son el conjunto de conocimientos y de
habilidades cognitivas, emocionales y comunicativas
que, articulados entre sí, hacen posible que el ciudadano actúe de
manera constructiva en la sociedad democrática.
chaux recomienda trabajar en las instituciopnes educativas cinco competencias las cuales se van a enunciar:
1ª El manejo de la ira: La ira descontrolada puede hacernos sentir
muy mal. Si nuestros enfados, rabia o
frustración están afectando negativamente a nuestras relaciones con
familiares, amigos, compañeros de trabajo o incluso desconocidos, es
hora de aprender algunas habilidades para el manejo de la ira. No
podremos progresar si dejamos que predominan los pensamientos negativos.
Consejos para controlar la ira
Tomarse un "tiempo": aunque
pueda parecer un cliché, contar hasta diez antes de reaccionar
realmente puede calmar nuestro temperamento, sobre todo si es una
persona compulsiva que suele hablar (o gritar) antes de pensar.
Poner un poco de distancia de por medio:
es aconsejable tomarse un descanso de la persona con la que estamos
enfadados hasta que nuestras frustraciones se disipen un poco. Esto
también nos permite planificar mejor cómo abarcar el asunto que nos
preocupa o que nos ha causado un disgusto.
Expresar de forma clara el motivo de nuestro enfado: es
saludable expresar la frustración sin confrontación. No por gritar mas
fuerte vayamos a convencer a nadie que tengamos razón. Una
argumentación inteligente y honesta suele ser mucho mas eficaz que un
enfado monumental. Se convence mucho mas si se identifican problemas y
se plantean soluciones. Y si logramos convencer además al "culpable",
pues hay mucha mas probabilidad de que el problema no vuelva a surgir.
Hacer algo de ejercicio: la
actividad física puede ofrecer una salida a las emociones,
especialmente si estamos a punto de estallar. Salir a caminar o a
correr, nadar, levantar pesas o simplemente subir y bajar las escaleras
varias veces permitirá sacar la adrenalina de la ira sin
confrontaciones.
Pensar bien las cosas antes de decir nada: de
lo contrario, es muy probable que digamos algo de lo que nos
arrepentiremos después. Puede ser muy útil escribir lo que queremos
decir para ceñirnos al tema o problema actual. Cuando estamos muy
enfadados, es fácil dispersarse. Y si nos pasamos es muy importante
saber pedir disculpas.
Identificar soluciones para la situación: en
lugar de centrarnos en lo que nos hizo estallar, trabajar
conjuntamente con la persona que nos enfureció para resolver el asunto
en cuestión. Esto quiere decir que también debe estar dispuesto a
escuchar la versión de la otra persona. No se puede llegar a acuerdos o
soluciones sin antes comprender (no compartir) el argumento del otro.
Hablar en primera persona al describir el problema: esto
nos ayudará a evitar criticar o culpar a la otra persona, algo que
podría hacer que se enfadara más o sintiera resentimiento, aumentando
la tensión. Hay que evitar que la otra persona se sienta acusada o
criticada para que no se ponga automáticamente a la defensiva. Podemos
decir, por ejemplo: "Me siento mal porque he tenido que hacer todas las
tareas domésticas esta semana" en vez de "Deberías haberme ayudado" o
"Eres un vago y no ayudas nada".
No guardar rencor: si
podemos perdonar a la otra persona, ambos nos sentiremos mejor. No es
realista esperar que todo el mundo se comporte exactamente como
queremos. El rencor es un sentimiento muy negativo. Una vez resuelta una
discusión es importante olvidar lo sucedido y no dejar que el
resentimiento o rencor siga dentro, listo para salir en una discusión
posterior. Intenta pensar en positivo.
Utilizar el humor para liberar tensiones: reírse
puede ayudar a disipar la tensión. No obstante, no utilizar el
sarcasmo; solo logrará herir los sentimientos de la otra persona y
empeorar las cosas. Si una risa le parece imposible, intentar al menos
una sonrisa.
Practicar técnicas de relajación: aprender habilidades de relajación y desestrés también puede ayudarnos a controlar nuestro genio cuando aparezca. Practicar ejercicios de respiración
profunda, visualizar una escena relajante o repetir una palabra o
frase para calmarnos, como "Tranquilo". Otras formas demostradas para
aliviar la ira son escuchar música relajante, hacer meditación, cocina, escribir un diario y hacer yoga.
2ª Toma de perspectiva: Los conflictos surgen con frecuencia de interpretaciones erradas o incompletas sobre una situación. por ejemplo:cuando un niño puede creer que lo excluyeron a próposito de un juego, cuando en realidad puede ser que pensaron que no quería jugar. "palabra maestra"
3ª Escucha activa: Uno de los principios más importantes y difíciles de todo el proceso comunicativo es el saber escuchar.
A menudo, se está más tiempo pendiente de las propias emisiones; en
esta necesidad propia de comunicar, se pierde la esencia de la comunicación,
es decir, poner en común, compartir con los demás. Existe la creencia
errónea de que se escucha de forma automática, pero no es así. Escuchar
requiere un esfuerzo superior al que se hace al hablar y también del que
se ejerce al escuchar sin interpretar lo que se oye.
La escucha activa supone escuchar y entender la comunicación desde el
punto de vista del que habla. La escucha activa alude no sólo a la
habilidad de escuchar lo que la persona está expresando directamente.
También engloba la capacidad de saber leer los sentimientos o pensamientos que subyacen a lo que está diciendo.
4ª Generación creativa de opiniones: una de las competencias más útiles para el manejo de conflictos es la generación creativa de opciones. los conflictos muchas veces se bloquean cuando cada parte busca imponer su idea sobre cómo se debe resolver la situación (posiciones). en cambio, cuando cada uno logra pensar y expresar lo que realmente quiere (intereses), es posible pasar de una lucha de poderes entre dos opciones. "
5ª Consideración de concecuencias: la consideración de consecuencias es la capacidad para identificar y tener en cuenta los distintos efectos que puedan tener cada alternativa de acción, tanto para si mismos como para los demás. En conflictos, esta competencia es fundamental en el momento de escoger entre las distintas opciones generadas. "Chaux"
El acoso escolar(también conocido como hostigamiento escolar, matoneo escolar o por su término inglés Bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la (12-13 años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.
El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar.
El acoso escolar es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros.
Este tipo de violencia escolar se caracteriza, por tanto, por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin limitación de edad.
vídeo de Bullying Escolar según la UNICEF
CIBERBULLYING
Ciberacoso (también llamado cyberbullying por su traducción al inglés) es el uso de información electrónica y medios de comunicación tales como correo electrónico, redes sociales, bloggs, mensajería instantánea, mensajes de texto, teléfonos móviles, y websites difamatorios para acosar a un individuo o grupo, mediante ataques personales u otros medios. Puede constituir un delito penal. El ciberacoso es voluntarioso e implica un daño recurrente y repetitivo infligido a través del medio del texto electrónico. Según R.B. Standler el acoso pretende causar angustia emocional, preocupación, y no tiene propósito legítimo para la elección de comunicaciones. El ciberacoso puede ser tan simple como continuar mandando e-mails a alguien que ha dicho que no quiere permanecer en contacto con el remitente. El ciberacoso puede también incluir amenazas, connotaciones sexuales, etiquetas peyorativas.
El término ciberacoso fue usado por primera vez por el educador canadiense Bill Belsey. Otros términos para ciberacoso son "acoso electrónico," "e-acoso," "acoso sms", "network mobbing", "acoso móvil" "acoso en línea", "acoso digital", "acoso por Internet", "acoso en Internet" o "Internet acoso".
EL
BULLYING EN PREESCOLAR
En
el último tiempo los medios de comunicación han estado llenos de noticias sobre
“bullying” (acoso escolar). Estas por lo general son protagonizadas por
adolescentes rebeldes que utilizan sus celulares para grabar palizas y subirlas
a You Tube.
Sin
embargo, algo que pocos padres conocen es el hecho de que el bullying puede
empezar a muy temprana edad, en la etapa preescolar.
¿Bullies
de 4 años?
Sí,
es posible. Según los expertos, los niños antes de los tres años no tienen la habilidad cognitiva
de sentir empatía. Por lo tanto, cuando hacen que otro niño
sufra, es porque no se dan cuenta de lo que están haciendo. Sin embargo, esto
cambia alrededor de los 4 años y si un niño es malo en esta etapa, está
simplemente siendo eso—malo.
El
bullying puede ser verbal (insultos), físico (palizas) o relacional (rumores y
exclusión social). Las razones detrás de este comportamiento pueden ir desde
que el pequeño bully ha sido sujeto a este tipo de comportamiento en casa, a
que busca atención, a que simplemente le gusta cómo se siente hacerle daño a
los otros.
La
identificación del bullying pre-escolar puede ser compleja. Es común que los niños peleen.
De hecho, es una forma en la cual puede aprender habilidades sociales como el
compromiso, la negociación y el perdón. ¿Cuándo se torna en algo más? Te damos
algunas señales:
1) Efecto contrario: En
lugar de hacer que los niños sean más fuertes emocionalmente, las peleas por
bullying hacen que uno de ellos sufra de autoestima baja, ansiedad y miedo.
2) Intención:
Los conflictos por bullying no son algo del momento, sino algo perdurable en el
tiempo. En una pelea del momento, ambos niños estarán sufriendo o enojados. En
un acto de bullying, uno de los niños puede estar sonriendo, mostrando que esa
era su intención.
3) Comportamiento
secreto: Los bullies saben que lo que hacen está mal. Por lo
tanto, intentarán esconder su comportamiento de los papás o profesores.
4) Liderazgo:
Los bullies suelen ser líderes de grupos, y convocar a otros a comportarse de
la misma manera. Por ejemplo, al excluir a un niño de un grupo, el bully puede
lograr que todos lo rechacen.
¿QUÉ HACER Y QUÉ NO HACER EN
CASO DE BULLYING O ACOSO ESCOLAR?
El bulliying es un problema en
las relaciones, es una conducta agresiva, que se repite para poder hacerle daño
a los demás.
Aquí intervienen dos actores,
es agresor y la víctima; ambos con problemas graves. En ese orden de ideas, el
agresor intimida a la víctima, usa el poder para perturbar a la víctima. Y la
víctima por su lado se intimida, y se encuentra atrapado. El agresor que ejerce
el bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes
amenazas, insultos, agresiones, vejaciones, etc., y así tenerlo bajo su
completo dominio a lo largo de meses e incluso años. La víctima sufre callada
en la mayoría de los casos. El maltrato intimidatorio le hará sentir dolor,
angustia, miedo, a tal punto que, en algunos casos, puede llevarle a
consecuencias devastadoras como el suicidio.
Para prevenir y atajar
posibles brotes de Acoso Escolar o Bullying, es importante aclarar el tema
entre todos los involucrados y saber de de qué estamos hablando y dejar de
pensar “que estas situaciones son corrientes entre jóvenes de edad escolar”,
ni “que se trata sólo de bromas de niños”. Lo que diferencia lo normal del
acoso, es que en el caso del bullying l podemos observar que la conducta es
continua y el agresor es más grande, y más poderoso que la víctima. Es muy
importante distinguir lo episódico de lo habitual. Tener en cuenta que la
persistencia es un indicador de riesgo que puede estar corriendo la víctima
tanto como el agresor. Lo que debes hacer en tres pasos claves:
1. Desarrolla la confianza con
tu hijo, ten paciencia y comprensión, intentando que te cuente lo que está
sucediendo, para ello, más que insistir y amenazarle, lo que necesita es
hacerle saber que se le crees y que tienes confianza en su testimonio y en sus
capacidades .Al Animar al niñoa que te cuente todo lo sucedido
en un espacio tranquilo y acogedor, hazle preguntas sin alterarte y evitando
los dramatismos. De esta forma averiguaras lo que sucedió, quién estaba
implicado, dónde ocurrió, cuándo y si hubo testigos de los sucedido.
2. Debe sentir que se le
escucha, sin juicios ni culpas, ayudándole a ganar confianza en sí mismo. Es
posible que al contar lo sucedido en un espacio tranquilo el propio niño piense
en una manera de resolverlo por sí mismo, hablando con compañeros, con un
profesor con el que tenga especial confianza, o con los propios agresores.
3. NUNCA debes tratar de
solucionarlo por tu cuenta. Esta actitud, más que ayudar puede empeorar la
situación en el colegio y lo que es peor, dar la impresión al niño de que sus
padres no confían en él, que es débil y necesita que otros le ayuden.
Comunicando al colegio lo que está sucediendo -siempre con el acuerdo de
nuestro hijo- y valorar con ellos medidas a adoptar. Tratar de elegir siempre a
la persona idónea, en ocasiones nuestro hijo prefiere hablar con un profesor en
concreto, con el orientador del centro o con el director, antes de acudir al
tutor.
CUATRO COSAS QUE NO DEBES HACER
Hay algunas actitudes que
adoptan los padres que más que ayudar a TU hijo, le angustian más y aumentan la
sensación de que algo ha hecho mal. Por eso, NUNCA debes:
1. Hacerle creer que lo que le
ocurre no tiene importancia (“a quién no le han pegado alguna vez en el
colegio”)
2. Echarle la culpa a la
escuela o a los profesores (“ya le decía yo a tu padre que en este colegio
ibas a tener problemas“). O echarle la culpa a nuestro propio hijo (“ya
te dije que con esa ropa que llevas no podías ganar amigos“)
3. Enemistarnos con los padres
de los niños acosadores (buscar culpables no ayuda a resolver los
conflictos).
4. Buscar soluciones “fáciles”
(“ya no vas más a ese colegio, nos cambiamos y punto“
BULLYING LABORAL
El acoso laboral o acoso moral en el trabajo, conocido frecuentemente a través del término inglés mobbing ("asediar, acosar, acorralar en grupo, es tanto la acción de un hostigador u hostigadores conducente a producir miedo, terror, desprecio o desánimo en el trabajador afectado hacia su trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador. Esta persona o grupo de personas reciben una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos y hostiles dentro o fuera del trabajo por parte de grupos sociales externos, de sus compañeros (acoso horizontal, entre iguales), de sus subalternos (en sentido vertical ascendente) o de sus superiores (en sentido vertical descendente, también llamado bossing, del inglés boss, jefe). Dicha violencia psicológica se produce de forma sistemática y recurrente durante un tiempo prolongado, a lo largo de semanas, meses e incluso años, y a la misma en ocasiones se añaden "accidentes fortuitos" y hasta agresiones físicas, en los casos más graves. Lo que se pretende en último término con este hostigamiento, intimidación o perturbación (o normalmente la conjugación de todas ellas) es el abandono del trabajo por parte de la víctima —o víctimas—, la cual es considerada por sus agresores como una molestia o amenaza para sus intereses personales (necesidad de extorsión, ambición de poder, de riquezas, posición social, mantenimiento del statu quo). El término mobbing (del verbo inglés to mob, con el significado antes aludido) proviene de la etología, ciencia que estudia el comportamiento de los animales, sobre todo del campo de la ornitología, donde la conducta defensiva de un grupo de pequeños pájaros consiste en el atosigamiento continuado a un enemigo más grande, con frecuencia un ave rapaz. Estos comportamientos en la naturaleza terminan frecuentemente, o bien con la huida, o con la muerte del animal acosado por varios otros. El científico sueco Heinz Leymann investigó el fenómeno en la década de 1980, y fue quien utilizó por primera vez el término mobbing para referirse al problema. Otros autores destacados en el estudio del acoso moral y del mobbing son la francesa Marie-France Hirigoyen y el español Iñaki Piñuel y Zabala.